El siguiente escrito es un aporte del amigo Stimpy
quien gentilmente se presto al pedido de este escriba
en el cita la relación de Don Jorge Luis Borges

y nuestra ciudad


Cuando te comenté que algún día te contaría la relación que existe entre Ramos Mejía, Jorge Luis Borges y un mundo imaginario, confieso que no estaba seguro de sorprenderte. Y así fue. Hasta fuiste contundente con tu respuesta. Simplemente me citaste: «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius». Eso bastó para mí. Ambos sabíamos de qué hablábamos.

Para quienes no saben, la cita en cuestión corresponde al título de un maravilloso cuento de Borges, en el que lenta y magistralmente nos introduce en el conocimiento de un nuevo mundo, que sobre su final comienza a confundirse y a reemplazar al nuestro.

¿Y esto qué tiene que ver con Ramos Mejía?, preguntarán con justicia quienes desconocen el cuento. Tiene que ver. Precisamente, el cuento se inicia en Ramos Mejía; lugar en que aparece la primera de las pistas que revelan la existencia de este nuevo mundo.

Borges nos dice: «El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía…». No se expresan datos que puedan llegar a identificar a esa quinta. Se agrega que el lugar fue alquilado por el propio Borges (como personaje del cuento), que además de poseer un espejo en un corredor, albergaba una biblioteca que contenía una enciclopedia conocida como «The Anglo-American Cyclopaedia» (New York, 1917), que era una reimpresión tardía de la «Encyclopaedia Britannica» de 1902. En cuanto al tiempo, Borges nos ubica alrededor de 1935. Nada más se expresa en cuanto a Ramos Mejía y a la quinta.

¿Se puede agregar algo más? Sí, se puede. Pero hay que introducirse un poco en la mente de Borges.

Borges afirmaba que un escritor no debe intentar nunca un tema contemporáneo, ni describir lugares de manera estricta, porque inmediatamente se van a descubrir errores; o que si no se los descubren, van a ir a buscarlos. A su entender, si se ajusta la literatura a la realidad, comienza a parecerse demasiado al periodismo. Por eso estaba deslumbrado con la ficción científica, pues sus escritores podían ubicar sus historias en otros planetas y en otros tiempos.

De manera que en el cuento que estamos evocando, Borges cumple con estas premisas. No sabemos a qué quinta se está refiriendo de la calle Gaona, en Ramos Mejía, como tampoco se dan mayores precisiones temporales: alrededor de 1935. Pero igualmente podemos empezar a imaginar algunas cuestiones. Veamos:

Se dice en el cuento que la quinta fue alquilada por el personaje Borges. Y creo saber qué fue lo que seguramente, en su imaginación, más le agradó: la presencia en el lugar de la enciclopedia «The Anglo-American Cyclopaedia».

Borges, en su juventud, frecuentaba la Biblioteca Nacional, afirmando que el único libro que leía era la «Encyclopaedia Britannica». Tomaba un tomo cualquiera de los estantes y se ponía a leer. Además, preguntado Borges sobre qué libro elegiría para que lo acompañase en un hipotético destierro en una isla desierta, respondió –con trampa– la Encyclopaedia Britannica. Evidentemente, aunque en la quinta había un ejemplar de «The Anglo-American Cyclopaedia», que como vimos era una suerte de Encyclopaedia Britannica, bastó para colmar las expectativas del personaje Borges.

Este dato, respecto al hecho de que la quinta poseía la referida enciclopedia, nos debe servir para imaginar que la quinta del cuento debería ser una quinta señorial. No cualquiera poseía semejante obra. Primero por el costo de la misma y segundo por el lugar que debería ocupar en una biblioteca.

Alrededor de 1935, imagino también que una quinta sobre la avenida Gaona, en Ramos Mejía, debería ser un lugar sumamente tranquilo, especial para el descanso y para el trabajo de escritor (justamente en el cuento se expresa que la primera pista es descubierta mientras los personajes Borges y Bioy Casares debatían, a altas horas de la noche, acerca de la composición de una novela). Presiento, además, una quinta importante (para albergar a tan ilustres personajes), cuya casa –de grandes dimensiones– constaría de dos plantas, con un hogar a leña; que poseería un jardín con árboles añosos, visitados por gorriones y bichofeos (¿o se dice benteveos?); franqueda por calles de tierra, con un portón de hierro y techo de color negro.

Creo que aún quedan en pie algunas de estas clásicas quintas. Aquí el autor de Crónicas Ramenses nos debiera ilustrar a quienes moramos en otros barrios o ciudades.

¿Por qué Borges eligió una quinta en Ramos Mejía y no en otro lugar para su cuento? Ahí reconozco que ignoro esta motivación.

No obstante, a los ramenses les queda el orgullo de haber sido inmortalizados por nada menos que por Jorge Luis Borges, y en nada menos que en unos de sus relatos fantásticos más recordados.

¿Ramos Mejía integrará ese nuevo mundo ideal?

Quienes no han leído aún el cuento, espero que estas conjeturas les sea estimulante para su lectura. Advierto que el cuento no es del todo fácil. Se alude en algunos tramos a doctrinas filosóficas como las del empirismo inglés; especialmente Berkeley, como así también a Leibniz. Igualmente, creo que vale la pena. Descubrirán un nuevo mundo.

Los datos que se brindan sobre Jorge Luis Borges fueron recogidos del libro «Siete Conversaciones con Jorge Luis Borges» de Fernando Sorrentino, publicado por Editorial El Ateneo en 2001 (páginas 19, 178 y 230).


1 comentarios:

FABIANA dijo...

Se perfectamente de que casa hablas, si quieres te lo cuento.